• Juan Pablo Chiesa

Violencia de género: Violencia que mata cada 24 horas en Argentina


Gráfico sobre femicidios hasta julio de 2019. Fuente: Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación.

Por Juan Pablo Chiesa y Johanna Jara Ortiz

La violencia de género no es aquella que solo deja marcas en el cuerpo sino también aquellas situaciones previas como la desvalorización, el desprecio, el control., el obligar a tener relaciones sexuales, entre otras manifestaciones. La violencia en contra de las mujeres tiende a presentarse de manera cíclica, intercalando periodo de calma y afecto hasta situaciones que llevan la vida de la persona A este cíclico, lo llamo “Espiral” puesto que, este no finaliza llegando a la última fase, sino que siempre vuelve a empezar.


Sólo en la semana pasada se han registraron cuatro femicidios y la sociedad argentina está irascible de este contexto de violencia que atraviesan las mujeres. El total correspondiente hasta el 17 de septiembre de 2019 es de 235 femicidios. Cifra que refleja que se cobra una vida cada 24 horas y todavía no se asentó ningún avance para evitar que más mujeres terminen con la pérdida de sus vidas luego de una situación de violencia. En su mayoría las víctimas tenían entre 21 y 40 años y los agresores tienen entre 19 y 40 años. En relación a la forma del asesinato, la utilización de arma de fuego fue el que obtuvo mayor porcentaje en los registros


Si bien, la problemática de violencia de género es universal y se estima, de acuerdo con datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que el 35% de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental y que solo 40% buscan algún tipo de ayuda, en la Argentina, pareciera que la realidad es otra, pues de acuerdo con el Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación, hasta el pasado 31 de julio se registraron 155 víctimas de femicidio confirmadas, que incluye 18 femicidios vinculados y 6 personas Trans.


Pero si se contabilizan aquellas que por miedo, vergüenza o dolor se ocultan, la cifra alcanza hasta el día de hoy 235 asesinatos de ese tipo; es decir, estamos frente a un feminicidio cada 24 horas.


Pero, porque esta situación se ha salido de control, cuando sabemos que al menos 144 países han aprobado leyes sobre violencia doméstica y 154 disponen de legislación sobre acoso sexual, entre ellos nuestro país.


Si nos interiorizamos en el ámbito judicial, 29 es el número de mujeres que hicieron la denuncia y 25 la cantidad que tenían medidas dictadas por la justicia. Lo que me lleva a deducir que, desde los órganos de control, no hay eficacia en el control operativo para evitar que estos lamentables sucesos sigan pasando.


Siguiendo esta corriente de pensamiento, recordamos tres puntos de la petición de “Declaración de Emergencia Nacional de género de marzo 2019 a marzo 2021”, pero que, por el momento, no se declaró el estado de emergencia y por consecuencia no se están aplicando los puntos que forman parte del petitorio del mismo.


1- Monitoreo del plan de desarme de los integrantes de fuerzas de seguridad con antecedentes en violencia de género; impulso de protocolos provinciales en el mismo sentido;

2- Asignación para víctimas de violencia (AVV); becas; rentas para alquiler; -Creación en el territorio nacional de juzgados y fiscalías especializadas en violencias de género;

3- Implementación federal del programa de creación de casas de protección para mujeres en situación de violencia y riesgo de vida;

Dentro del ámbito legislativo, en Argentina se dictó la ley 26485 y su Decreto Reglamentario 1011/2010. Esta ley está basada principalmente en la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como convención de Belem do Pará, en la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de discriminación contra la Mujer y en la Convención sobre los Derechos del Niño. Lleva el nombre de “Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”


Nuestro desafío y nuestro compromiso como ciudadanos que vivimos en una misma comunidad, es luchar desde nuestro ámbito familiar, social, laboral y académico por el reconocimiento para todas las personas, sin distinción alguna, no solo de iguales derechos, sino de iguales oportunidades para ejercitarlos, así como del derecho a vivir y trabajar en un ambiente digno, sano y libre de toda forma de violencia.


La lectura e interpretación que todos los ciudadanos debemos hacer del principio de igualdad consagrado en el artículo 16 de nuestra Constitución Nacional debe perfilarse en su faz colectiva o, mejor aún, desde una visión estructural o de no exclusión, a la luz de las acciones positivas garantizadas por nuestra propia Carta Magna.

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