• Juan Pablo Chiesa

Lapicera fácil. Pretenden con subsidios equilibrar el sistema

Durante los meses de noviembre y diciembre, la Superintendencia de Servicios de Salud transferirá $3.000 millones a las obras sociales sindicales que actualmente son financiadas por los aportes que realizan los trabajadores y contribuciones patronales.


Por Juan Pablo Chiesa

Mauricio Macri, decidió, nuevamente y como ya es su costumbre, firmar el Decreto 700/2019 de la Superintendencia de Servicios de Salud, que destraba fondos a gremios de salud por enfermedades médicas de alta complejidad, estamos hablando sin duda, de un régimen excepcional de afectación y distribución de los recursos provenientes del Fondo Solidario a favor de las obras sociales sindicales.


A través de este nuevo DNU, se conceden un total de $3.000 millones de pesos, acorde la cantidad de afiliados de cada sindicato y, se firma en medio de una emergencia económica y una presión tributaria que provoca la caída abrupta del empleo registrado y a consecuencia de los bajos salarios ─ mínimos y convencionales─ que a su vez producen un desfinanciamiento en las obras sociales sindicales que se no benefician con los aportes que se destinan a sus fondos


Por ello, el Ejecutivo Nacional, “genuinamente” ha decidido cubrir las necesidades estructurales y sistémicas con “subsidios” que lo único que hacen es ensanchar el agujero fiscal que rodea las arcas estatales.


El sistema de salud de las obras sociales se solventa con los aportes de sus afiliados. Por ejemplo, el porcentaje promedio, acorde a un salario convencional es de $28.000 por lo tanto, el aporte sería de $2,500 por cada afiliado. Ahora bien, la caída de los salarios, la registración parcial y la falta de empleo formal, hace que los aportes de las obras sociales hayan caído un 29% por debajo de los índices inflacionarios.


Esta medida, llama la atención por varias razones, la primera y más importante, que se antoja a medida electoral obvia y burda a más no poder; pero también acusa una miopía tan característica de este gobierno: no ver lo que salta a la vista: un sistema sanitario que está prácticamente destrozado, tanto en lo público como en lo privado; no olvidemos que las obras sociales sindicales se financian con recursos de los aportes de los trabajadores (3%) y las contribuciones patronales (6%), según las leyes 23660 y 23661.


La falta de registración laboral hace que se produzcan desfinanciamientos, no solo de las obras sociales, sino en todos los sentidos, ya que se ha venido quebrantando el sistema previsional y, este nuevo subsidio no repara nada, porque quién lo sigue soportado es el sector pasivo.


Con los índices de desempleo de 10.1%, y la caída abrupta del empleo registrado y sin tener la certeza de que los seis millones de dependientes privados estén registrados de manera completa o parcial, un subsidio de 3 mil millones no soluciona nada, es más, se siguen desfinanciando los sistema previsional y de obras sociales.

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