• Juan Pablo Chiesa

De cómo un error contable y la AFIP pueden llevar a vivir en situación de calle

Actualizado: 30 de ago de 2019


Los excesos y atribuciones desmedidas en torno a la recategorización del monotributo siguen cobrando víctimas, el ejemplo más claro y contundente el de una emprendedora, Mercedes Berisso, cuyo caso nos conmovió a todos ayer.



Imagen tomada de https://www.ambito.com/

Cando escribía mi libro, La Caída del Monotributo, Crónicas de una muerte anunciada, en uno de los apartados mencionaba que ya, desde hace años, representa un oasis para muchos en el medio del terror fiscal que es la Argentina.


No obstante, hemos sido testigos de cómo de a poco crece el ensañamiento de algunos sectores del fisco y, últimamente, del Fondo Monetario Internacional (FMI), con esta categoría de contribuyentes, pretendiendo reducirla a su más mínima expresión. Esto último está llevando a la comisión de arbitrariedades de toda clase en un contexto de preocupante recesión e inflación y, para peor, con un altísimo porcentaje de la economía en negro. El más claro ejemplo de lo antes dicho, es el caso del que todos ayer tuvimos conocimiento a través de otros medios de comunicación, se trata de una emprendedora llamada Mercedes Berisso, que de irse a dormir siendo emprendedora amaneció con la sorpresa de que fue recategorizada y encima con un adeudo estratosférico ante la AFIP.


Me pasé $400 del monto máximo por producto en una factura, motivo de expulsión del monotributo, lo que implica me pase a responsable inscripto 30 meses para atrás y presente declaraciones de IVA y así me genera una deuda de $700.000 más intereses", explicó en la publicación que ya tiene más de 5 mil likes y cientos de comentarios. "Sí, leíste bien. De ahí en más mis días se convirtieron en un infierno". Desesperada por su situación, Mercedes fue hasta una oficina de la AFIP a hablar con la inspectora responsable de su caso y le pidió que por favor la escuchara. "Soy separada, tengo un hijo de 9 años que tiene un trastorno neurológico, hace 5 meses despidieron al papá de mi hijo del trabajo y a raíz de esto mi hijo se quedó sin prepaga para su tratamiento", le explicó

La sensación de perplejidad que sufrieron esas personas damnificadas, las llevaron a dejar su actividad y ser forzadas a incrementar el índice de desocupación que está desollando a nuestra nación. (infobae el 27/08).


La angustia de esta emprendedora, pone en evidencia que no hay necesidad de abusar de esta manera y apuntar con el fuego del tributo arbitrario, sobre bases de una recaudación que cae estrepitosamente como producto de la situación económica en que nos han metido en los últimos tiempos.


Este tipo de presión arbitraria sobre los contribuyentes tiene un efecto negativo en la economía y empuja a un sinnúmero de ellos hacia la informalidad, además del malestar y el odio social que provoca.

Mediante la Ley N° 24.977, regulatorio del Régimen Simplificado, podemos ver una extensión analógica de las causales de exclusión contenidas en el Art. 20 del Anexo I de la citada ley.


La expulsión del régimen con un reclamo retroactivo es una sanción terriblemente desproporcionada que pulveriza la economía de un pequeño contribuyente y atenta contra el principio de razonabilidad y de igualdad tributaria. No solo destruye preceptos constitucionales, sino que es una medida arbitraria, ilegítima por un organismo que ya no sabe cómo recaudar a costa del bolsillo de los ciudadanos.


No hay y no puede haber, en materia fiscal, la irretroactividad de la norma en materia tributaria, esto es, imponer a un contribuyente que, 24 meses, hacia atrás, declare posiciones con un saldo a favor del Fisco es lo más macabro que conocí en 10 años de experiencia en este campo.


Quedar afuera del monotributo para un contribuyente resulta muchísimo peor que la aplicación de cualquiera de las sanciones contenidas en la Ley N° 11.683 de Procedimiento Tributario o, inclusive, de las sanciones contenidas en la Ley N° 24.977 del Régimen de Monotributo, pues implica la obligación de tributar, retroactivamente al momento en que la AFIP considera que debió ser excluido, los siguientes impuestos:


  1. Impuesto al Valor Agregado: 21% de toda la facturación a partir del referido momento.

  2. Autónomos (seguridad social), también desde esa fecha.

  3. Impuesto a las Ganancias: Dependiendo el caso de cada sujeto (deducciones, gastos, otros ingresos, entre otros), oscilará entre un 20% y 35% de todas las facturas emitidas, desde el momento de la exclusión retroactiva.

  4. Intereses resarcitorios: Desde el 1/04/2019 ascienden a 1,2 veces la tasa nominal anual canal electrónico para depósitos a plazo fijo en pesos a ciento ochenta (180) días del Banco de la Nación Argentina y, para períodos más antiguos, es del 3% mensual.

A lo anterior cabe agregar la eventual aplicación de multas del 100% y las dificultades que implicará en la práctica, a futuro, trasladar un IVA del 21% a clientes que en su mayoría suelen ser consumidores finales. En algunos servicios con baja estructura de costos la situación es peor, al no poseer compras que permitan tomar el crédito fiscal para descontar en la posición mensual que se liquide.

La pérdida de la obra social del monotributo, es la peor realidad y puede ser un tema verdaderamente dramático para algunos pequeños contribuyentes.


Resulta claro entonces que las exclusiones de este tipo producen efectos negativos para el contribuyente, para su círculo familiar, para los terceros que contrataron con él y para la economía en su conjunto. Esto es completamente opuesto al interés público.

Por lo tanto, advierto la necesidad de replantear el rol que la AFIP juega, pues como hombres de derecho que son, quienes las integran deberían imponer límites reales ante accionares arbitrarios y situaciones que me llevaron a difundir estas líneas. Por otra parte, para evitar irreparables daños en la economía de muchas familias, se advierte la necesidad de aprobar, urgente, una ley que permita reingresar al régimen a aquellos pequeños contribuyentes que han sido expulsados por meros errores, por desvíos menores o por abusos de parte de los funcionarios.

Debemos anoticiar y difundir, sin miedos, estas atrocidades para que no haya más Mercedes viviendo con el temor de estar en situación de calle, cuando en definitiva, hizo todo bien desde el principio con su emprendimiento.


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Desde el Instagram de Mercedes (@decolamerced) cito a Mercedes en su título “Cuando AFIP te invita a vivir en la calle” y su grito de socorro:

No me quedé quieta, consulté a 8 contadores y 3 abogados tributatistas pero todos con el mismo final: "el sistema es así de inflexible". Mientras seguí adelante con Deco, seguí contestando, entregando y dando lo mejor de mí. Las que son mamás me entenderán, no se puede bajar los brazos, hay que seguir. Pero ya no soy la misma desde aquel de 18 de julio. Me despierto con pesadillas y amanezco a veces a las 4 am. Y pienso a cuantas más de ustedes les podría suceder lo mismo.


El viernes, Ale de @mamaemprendearg me miró y me dijo: Mechi, tenés que contarlo. Y acá estoy, abriendo mi ♥️. Porque evidentemente este sistema está mal, tiene que cambiar y para los políticos se llenan la boca hablando de que emprender es la salida, que se puede, que tenemos que pagar honestamente los impuestos les contestó: esto tiene que cambiar. Espero que alguien me escuche, que mi voz se alce y sea la de muchas de otras, especialmente a las mujeres que laburamos para mantener a nuestros niños. Porque queremos un país más justo y con oportunidades, porque no queremos que esto le suceda a nadie más, porque queremos salir adelante trabajando. ayudemos a todas las Mechis que están en igual situación y para que esto cambie! Hagamos ruido y escribamos a @afipcomunica para que lean el post y nos ayuden a encontrar una solución lógica.


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Escuchá la entrevista que sobre este tema le hizo María O'Donell a Juan Pablo Chiesa

https://www.metro951.com/vivo/player-ondemand.html?hash=deacaenmas__juan_pablo_chiesa_sobre_el_caso_de_la_emprendedora_que_debe_700_mil_pesos_a_afip

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